Qué ocurre durante las turbulencias: mitos y realidades sobre la seguridad aérea

Cualquiera que haya volado sabe que las turbulencias son parte del viaje. No resultan agradables ni para los viajeros más experimentados, desde una pequeña sacudida hasta un movimiento más brusco. Sin embargo, son un fenómeno habitual en la aviación, y entender qué ocurre realmente ayuda mucho a reducir el miedo a volar.

Turbulencias en un avión durante el vuelo

Qué son las turbulencias y por qué se producen

Las turbulencias se deben, sobre todo, a un flujo de aire irregular y a cambios bruscos en la velocidad del viento. Pueden aparecer en cualquier momento, aunque son más frecuentes en las zonas de transición atmosférica, en las corrientes en chorro (jet streams) o al atravesar áreas de tormenta. El movimiento que notas en la cabina es simplemente la respuesta del avión a esas masas de aire.

Su intensidad varía. La turbulencia ligera se parece a circular por una carretera con baches y apenas se percibe; la moderada puede dificultar caminar por el pasillo, pero no es peligrosa; y la severa, mucho más rara, puede derramar bebidas y provocar esa sensación de caída repentina.

Ocho mitos sobre las turbulencias

1

«Las turbulencias pueden hacer caer el avión»

Es uno de los mayores temores, pero las turbulencias son incómodas, no un factor de accidente. Los pilotos saben que las encontrarán a lo largo de su carrera, y los aviones se diseñan con estructuras que flexionan para absorber esas cargas.

2

«Son totalmente impredecibles»

A veces parece que llegan de golpe, pero la tripulación recibe información del control aéreo, de los partes meteorológicos y de otros aviones en ruta. Con esos datos, el piloto puede cambiar de altitud o de rumbo para buscar aire más estable.

3

«Si hay turbulencias, algo va mal»

Las sacudidas son molestas, pero no indican ningún problema en el avión: son un fenómeno atmosférico normal. Los aviones actuales están diseñados para soportar condiciones mucho más exigentes, y la tripulación está entrenada para atravesar o evitar las zonas más movidas.

4

«Los pilotos siempre pueden evitarlas»

Aunque usan radar meteorológico e informes de otras aeronaves, no siempre es posible esquivarlas: la atmósfera cambia rápido. Lo importante es que tanto el avión como la tripulación están preparados para gestionarlas.

5

«Son más peligrosas en aviones pequeños»

Los aviones grandes y pequeños se certifican para soportar niveles de esfuerzo equivalentes. En uno pequeño se notan más los movimientos por su tamaño y peso, pero eso no lo hace menos seguro.

6

«La turbulencia en aire claro significa un fallo»

La turbulencia en aire claro se produce sin nubes de por medio y puede no aparecer en el radar, así que sorprende al pasajero. Es un fenómeno natural, no un error ni una avería, y es precisamente el motivo por el que conviene llevar el cinturón puesto siempre que estés sentado.

7

«De noche hay más turbulencias»

Las turbulencias no distinguen entre el día y la noche. De hecho, los vuelos nocturnos suelen ser algo más tranquilos, porque hay menos tráfico y menos fenómenos convectivos como las tormentas de calor.

8

«El cambio climático las hace peligrosas»

Varios estudios apuntan a que la turbulencia en aire claro podría aumentar en las próximas décadas, pero eso no significa que volar sea menos seguro: el diseño de las aeronaves, la tecnología de navegación y la formación de los pilotos también evolucionan.

Seguridad durante las turbulencias: lo que conviene saber

Seguridad a bordo durante las turbulencias

Los aviones se diseñan para esto

Las alas están hechas para flexionar, no para romperse: esa flexibilidad es la que absorbe los esfuerzos del aire turbulento.

No dañan la estructura

Aunque la sensación sea incómoda, las turbulencias no dañan el avión. Antes de entrar en servicio, cada modelo se somete a ensayos estructurales con cargas muy superiores a las que provoca cualquier turbulencia.

La tripulación está entrenada

Los pilotos siguen la información meteorológica y saben cómo actuar en zonas inestables. Pueden ajustar la altitud o la velocidad para buscar aire más suave, algo más cómodo tanto para los pasajeros como para el avión.

El cinturón es lo más importante

La mayoría de las lesiones por turbulencia le ocurren a quien no lleva el cinturón puesto. Abrochado, te mantiene en el asiento si el avión desciende de forma brusca. Llévalo siempre que estés sentado, aunque la señal esté apagada, y evita levantarte mientras esté encendida.

Cómo actúan los pilotos y la tripulación

Antes del vuelo

La tripulación técnica recibe partes meteorológicos y planifica la ruta para no atravesar zonas con turbulencia conocida. Si se prevén sacudidas, se avisa a los pasajeros con antelación y se pide mantener el cinturón abrochado.

Durante el vuelo

Los auxiliares de vuelo se aseguran de que todo el mundo esté sentado y con el cinturón puesto, interrumpen el servicio si es necesario y acompañan a los pasajeros que se sienten incómodos.

Consejos para mantener la calma

Recuerda que es normal

Las turbulencias forman parte del vuelo y no suponen un riesgo. Saber qué está pasando reduce mucho la ansiedad.

Controla la respiración

Respirar despacio y de forma pausada alivia la reacción física de la ansiedad y ayuda a recuperar la sensación de control.

Distáete

Lee, escucha música o pon una película. Empezar el viaje con calma también ayuda: descansar antes del vuelo en una sala VIP o contar con un servicio de asistencia en el aeropuerto reduce el estrés previo.

En resumen

Entender qué ocurre durante las turbulencias es la mejor forma de reducir el estrés al volar. Son una parte normal del vuelo y no comprometen ni al avión ni a los pasajeros. Las claves para viajar tranquilo son sencillas: mantener la calma, llevar el cinturón abrochado y confiar en la tripulación.

Preguntas frecuentes sobre las turbulencias


Son movimientos del avión provocados por corrientes de aire irregulares. Para el pasajero son sobre todo una cuestión de comodidad, no de seguridad: los aviones se certifican para soportar cargas muy superiores. El principal riesgo son las lesiones por golpes cuando alguien no lleva el cinturón abrochado.

Respira despacio, distráete con música, lectura o una película, y recuerda que el avión está preparado para estas condiciones. Mantener el cinturón abrochado también aporta seguridad y tranquilidad.